jueves, 2 de enero de 2014

Plaza 9 de Julio.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 105 - 25/11/09  

 Delimitada por las calles Belgrano, Mitre, José Ingenieros y 25 de Mayo, esta manzana, la Nº 60, fue asignada a plaza por la empresa que realizó la colonización, Devoto & Cía., en cumplimiento de una ley provincial que la obligaba a destinar terrenos para ese y otros fines, a cambio de la exención de ciertos impuestos.

En algún lugar de este lote se colocó la piedra fundamental del pueblo cuando se realizó el remate de tierras que le dio origen, los días 8 y 9 de febrero de 1908.

 Por supuesto, en un principio sólo fue un solar plagado de yuyos en el que, según relatos, en más de una oportunidad ha pastado el ganado.

 En 1913 la plaza ya contaba con algunos árboles. Esto se desprende de las actas comunales que hablan sobre el recambio de árboles como así también de que el terreno fue arado completamente.

Para mediados de la década de 1920 los árboles habían prosperado, se había instalado la iluminación y ya era un lugar de esparcimiento.

 En 1930 el nombre de 9 de Julio fue cambiado por el de 6 de Septiembre en conmemoración al golpe de estado que ese día de 1930 destituyó a Yrigoyen. En 1933 fue restituida su denominación original.

 En los últimos años de la década de 1930 y los primeros de la de 1940 la plaza fue remodelada totalmente y se levantó el mástil, ícono y orgullo isabelense, cuya altura es de 33 m.


 
Según el relato de uno de los obreros de esta remodelación, Adolfo Amadío, la obra se comenzó en 1939 y se terminó en 1940. El mástil fue armado en el suelo y luego colocado por una empresa rosarina cuyos obreros eran de origen alemán, quienes utilizaban este idioma para comunicarse durante los trabajos.

  Primeramente se hizo una base de cemento de 3m. de diámetro por 2m. de profundidad desde el nivel del suelo y, en el centro, 1m. cúbico más hacia abajo. Para colocarlo armaron una torre más alta que el propio mástil, con una pluma lo pararon y luego le colocaron una rienda hacia cada esquina de la plaza para ponerlo a plomo. La parte en que asienta sobre el cemento es de hierro amarrada a la base mediante cuatro bulones.

 
 La explanada original fue realizada por los constructores Calcaprina y Dazi. Pero a pesar de su belleza no se terminó y fue desarmada poco tiempo después porque generaba ciertas incomo-didades al izar la bandera. Por este motivo, luego de algunos años, se le quitó la parte superior. Hugo Larripa, obrero de la remodelación de la explanada, contó que al haberle sacado parte del sustento superior, el mástil oscilaba mucho, se temía que hubiese filtraciones de agua y que, finalmente, se cortara. Sixto Boschetti se hizo cargo de la obra de remodelación de la explanada alrededor del año 1945, dándole el aspecto que aún permanece, cuyas escalinatas pertenecen al proyecto original.  En cuanto a los demás trabajos de remodelación de la plaza, estos se terminaron en septiembre de 1940. Se hicieron las veredas, se colocaron cables subterráneos y cañerías para el riego, y, entre otras cosas, se colocaron nuevos bancos (los antiguos aún existen ubicados en el parque del Hospital Miguel Rueda). Fue una gran obra para la época, que tenía una estética paisajística integral y que fue motivo de orgullo durante varias décadas.  Con el correr del tiempo se le fueron agregando nuevas ornamentaciones y árboles que fueron alejándose de la idea original.


*     *

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Tus palabras siempre son bienvenidas. Gracias por comentar.